martes, 4 de mayo de 2010

Alimentación: frutos secos, cebolla, prebioticos y etc.




Frutos secos, ante las deficiencias nutricionales

Un puñado diario de frutos secos proporciona una buena dosis de los micronutrientes más deficientes en la dieta, como el ácido fólico, el hierro, el magnesio y antioxidantes



La cebolla, conservante natural

La presencia de flavonoides en cebollas convierte este alimento en un importante agente conservador natural

La cebolla es uno de los alimentos más utilizados en la cocina y con más posibilidades: puede consumirse cruda, cocida, caramelizada, rallada o en trozos. Pero sus aplicaciones no son sólo culinarias. Desde el punto de vista nutricional, destacan sus propiedades diuréticas y depurativas. Además, es un remedio para las afecciones respiratorias como la tos, el catarro o la bronquitis y es un efectivo desinfectante. Consumirla cruda protege el organismo de posibles infecciones.

Es digestiva, anticancerígena, afrodisíaca y bactericida.

Por si fuera poco, también goza de unas excelentes propiedades antimicrobianas que la hacen una candidata perfecta para usar como conservante natural.

Los vegetales, las semillas y frutas son alimentos ricos en flavonoides, compuestos fenólicos que destacan por sus efectos beneficiosos, como la acción antioxidante, antiinflamatoria, antiviral o antialérgica. La cebolla es uno de los alimentos ricos en flavonoides y, por tanto, goza de las propiedades antioxidantes y antimicrobianas descritas. Estas particularidades permiten que pueda utilizarse en la tecnología de los alimentos como agente conservador natural, sobre todo la cebolla amarilla, una excelente fuente de flavonoides y con un importante poder antioxidante, según un estudio llevado a cabo por el Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universitat de Barcelona (UB) y el Departamento de Ingeniería Agroalimentaria y Biotecnología de la UPC. Una acción conservante es sinónimo de una mayor vida útil de los alimentos. Los conservantes pueden ser naturales o artificiales. Ambos realizan la misma función, pero se tiende a utilizar cada vez más los primeros.




CONSERVANTES NATURALES

Los conservantes artificiales son unas sustancias particularmente nuevas. En la antigüedad, los alimentos se conservaban mediante métodos naturales con vinagre, sal o diferentes especias. Hoy en día, es un proceso mucho más estricto y ha supuesto un aumento del uso de los conservantes artificiales, aunque esta tendencia empieza a cambiar. Cada vez más, sustancias naturales y cotidianas propias de la dieta desempeñan un importante papel conservador. Algunos ejemplos son:

  • La curcumina (E100), un colorante amarillo natural que puede obtenerse también de forma química. Está presente en la mantequilla, la leche, el queso o los productos de pastelería.
  • La lactoflavina (E101) es un colorante amarillo presente en los huevos, la leche, el queso y los postres instantáneos. No hay riesgo de toxicidad.
  • La clorofila (E140), colorante verde procedente de las plantas y presente en las mostazas, no representa ninguna toxicidad.
  • Los carotenoides (E160), colorantes naturales obtenidos de las plantas que se convierten en las vitaminas del organismo.
  • Las xanofilas (E161) son colorantes naturales presentes en productos de pastelería y tampoco provocan toxicidad.
  • Los antocianos son de color rojo, violeta o azul y se hallan en las legumbres. Es un carbonato cálcico de coloración blanca y grisácea de origen mineral sin ningún riesgo tóxico. Está presente en los productos de pastelería.

Prebióticos

Mejoran el desequilibrio de la flora intestinal, por lo que pueden tratar el exceso de grasa y de peso

El mayor o menor rendimiento energético de los alimentos, es decir, las calorías totales que el organismo aprovecha, depende de la calidad de la microbiota o flora intestinal. Así lo revelan diversas investigaciones que advierten, además, de cómo el desequilibrio de ésta (disbiosis) afecta al metabolismo de los nutrientes en lo relativo a la gestión y el almacenamiento de la energía. Estos datos novedosos pueden acreditar la protección o predisposición a la obesidad de muchas personas afectadas por esta enfermedad crónica y significarían que la selección de alimentos es clave para mejorar el conjunto de bacterias que viven en el intestino. Los prebióticos como la inulina destacan entre las sustancias de los alimentos esenciales para este fin.


Las mujeres son las más afectadas

Los cambios hormonales y las exigencias sociales ayudan a que la mujer tenga un desequilibrio corporal muy perfilado.

Enfermedades asociadas al sobrepeso

  • Problemas venosos
  • Alteraciones reproductivas
  • Inconvenientes respiratorios
  • Hiperuricemia
  • Hipertensión arterial
  • Diabetes
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Problemas en riñones e hígado
  • Inconvenientes en la piel
  • Aparición de tumores

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) esta enfermedad provoca la muerte.

Las mujeres son las más afectadas ya que los cambios hormonales influyen negativamente en el aumento de peso.

“Hay mujeres con desequilibrios endocrinos muy grandes y que eso las lleva a ganar peso indeseado muy difícil de quitar ya que pueden ser mujeres que no tienen malos hábitos alimenticios y deben estar medicadas de por vida”, sostiene la endocrinóloga uruguaya María Julia Palestra.

Por qué las mujeres padecen más de obesidad:

  • Falta de tiempo
  • Mala alimentación
  • Cambios hormonales
  • Falta de costumbre por hacer ejercicio
  • Ansiedad y estrés que generan la cantidad de tareas que deben hacer


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