viernes, 10 de septiembre de 2010

Legumbres: moderar ante ácido úrico y gota

Consumo moderado de legumbres por ácido úrico y gota

Debido al contenido de purinas en las legumbres, se aconseja controlar su ingesta cuando se padece hiperuricemia grave y gota

El consumo de alimentos ricos en purinas está contraindicado en caso de crisis de gota, un trastorno causado por el depósito de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Las purinas son compuestos químicos presentes en mayor o menor cantidad en las células de animales y vegetales. Las leguminosas las contienen en cantidades moderadas, casi en la misma proporción que espárragos y champiñones. Pero aunque las legumbres no son los alimentos más sobresalientes en estos compuestos, es prudente controlar su consumo en caso de hiperuricemia grave.


Purinas en las leguminosas

Las legumbres tienen en sus raíces unos nódulos característicos en los que, de manera simbiótica, viven con la planta unas bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico. Las bacterias utilizan el nitrógeno del aire como material precursor de aminoácidos, los elementos básicos de construcción de las proteínas vegetales. Esto explica que los cacahuetes, los guisantes y las judías, las leguminosas más consumidas en todo el mundo, proporcionen gran parte de la proteína alimentaria y que los suelos se enriquezcan en nitrógeno con su cultivo. Al mismo tiempo, esta particularidad biológica explica el contenido moderado de purinas de este grupo de alimentos vegetales. Las lentejas, las habas y los guisantes secos, no frescos, destacan sobre el resto por una mayor cantidad.

En caso de hiperuricemia grave o gota, la persona debe seguir una dieta estricta, en la que se prescribe una ingesta inferior a 5 mg de purinas/día. Esto supone limitar en la dieta los alimentos con más concentración en estas sustancias. Entre los vegetales, se restringe el consumo de legumbres, hortalizas y verduras como los espárragos, los champiñones y las setas, las espinacas, las acelgas y la coliflor.

No obstante, la concentración de purinas en las legumbres (10-100 mg/100 g) está muy por debajo de la de otros alimentos, como extractos de carne (3.500 mg), conservas de pescado (350-450 mg), vísceras (300-360 mg) y carnes rojas (150-200 mg). Por tanto, no es preciso eliminar las legumbres de la dieta en caso de hiperuricemia, si bien conviene moderar la frecuencia y la cantidad de consumo. En las hiperuricemias graves, con niveles plasmáticos de ácido úrico superiores a 9 mg/dl, asociadas a crisis de gota, la dieta estricta no es suficiente para paliar el malestar y revertir las molestias. Es imprescindible recurrir a fármacos que inhiben el catabolismo de las purinas. Superada la crisis, se retornará a una alimentación más variada. Hoy en día, debido a la eficacia de los fármacos actuales, la dieta no tiene el papel esencial que desempeñaba en épocas anteriores como tratamiento de la hiperuricemia y de la gota.
Purinas y ácido úrico

El producto final derivado del metabolismo de las purinas de los alimentos en el organismo es el ácido úrico. Un consumo elevado de alimentos ricos en estos compuestos puede desembocar en un exceso de ácido úrico en sangre. En clínica se denomina hiperuricemia a una concentración de ácido úrico en sangre por encima de 7 miligramos por decilitro.

Si el exceso de ácido úrico se mantiene, éste se acumula en los tejidos y puede derivar en artritis crónica

Si la hiperuricemia se mantiene, el ácido úrico forma en el organismo sales (uratos de sodio) que cristalizan y tienden a acumularse en diversos tejidos. Con el tiempo, la persona puede sufrir gota, inflamación articular y un ataque súbito de dolor intenso y localizado en el dedo gordo del pie que, más tarde, asciende por la extremidad. La gota es la manifestación física más grave del exceso de ácido úrico en sangre. Estos depósitos, denominados tofos, pueden dañar las articulaciones y desarrollar una artritis crónica.


DIETA Y ESTILO DE VIDA

Las unidades de dietética y nutrición, reumatología y epidemiología clínica de distintas instituciones sanitarias han profundizado en el estudio del estilo de vida y las recomendaciones dietéticas para los pacientes de gota, ya que esta enfermedad se asocia a menudo con el síndrome metabólico y con un mayor riesgo futuro de enfermedad cardiovascular.

La reducción del peso mediante la dieta, la práctica de ejercicio físico y la limitación de la ingesta de carnes rojas y bebidas y alimentos azucarados podría ayudar a reducir los niveles de ácido úrico, el riesgo de gota y la resistencia a la insulina, todos ellos factores de riesgo coronario. Los vegetales en general (salvo los limitados por su mayor concentración en purinas), los frutos secos, las frutas frescas y los cereales y derivados integrales son, por el contrario, alimentos saludables para prevenir estas enfermedades crónicas.


MÁS QUE PURINAS

Las leguminosas son los vegetales con una mayor riqueza en proteína, por lo que se consideran indispensables en el aporte de este nutriente en los países donde escasea el acceso a las proteínas animales. En especial, son ricos en carbohidratos complejos y tienen un contenido sobresaliente de fibra dietética, un nutriente ausente en las fuentes alimenticias de origen animal. Otra ventaja nutricional que les caracteriza es, en general, su bajo contenido en grasa, la ausencia de colesterol y la variedad de vitaminas y minerales que proporciona su consumo al conjunto de la dieta.

Al excelente interés nutricional de las leguminosas, se suma el efecto dietético profiláctico y terapéutico, debido al beneficio derivado de su consumo frecuente, que se atribuye a las propias proteínas vegetales y a sustancias presentes en su composición, como fibra, saponinas, isoflavonas, lectinas y ácido fítico, entre otros componentes funcionales. Estos beneficios sanitarios se reflejan en numerosas investigaciones recientes llevadas a cabo en el área de las enfermedades cardiovasculares, la carcinogénesis y la diabetes.



El Ácido Urico
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Subtítulos
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La hiperuricemia es una concentración de ácido úrico en sangre por encima de 7 miligramos por decilitro.
La hiperuricemia no necesariamente se acompaña de gota o de litiasis renal, en cuyo caso se denomina hiperuricemia asintomática.
Sin embargo a mayores niveles de ácido úrico, las posibilidades de sufrir gota aumentan significativamente. A medida que avanza la enfermedad, los síntomas son más frecuentes y prolongados. En cuanto a los ataques, se sabe que tienen relación con la alimentación, la obesidad, la ingesta de bebidas y los ejercicios excesivos.
Alimentacion sugerida
El tratamiento de la hiperuricemia comprende la dieta y agentes reductores del ácido úrico. Actualmente la dieta no tiene el papel fundamental que ha tenido en épocas anteriores en el tratamiento de la hiperuricemia ya que los agentes farmacológicos son muy eficaces y, además, es necesario seguir una dieta muy pobre en purinas para conseguir descensos moderados de los niveles de ácido úrico. Una dieta con restricción estricta en purinas puede descender el nivel de ácido úrico entre 0,6 y 1,8 miligramos por decilitro de sangre.
Sin embargo, el consejo dietético sigue siendo importante para el control completo del paciente con hiperuricemia.
Adecuar la ingesta calórica para conseguir el normopeso de forma progresiva y no brusca (el ataque de gota puede ser provocado por una comida muy copiosa o, paradójicamente por una cura de
ayuno).
Reducir las purinas de la dieta para ayudar a que descienda el valor de ácido úrico en sangre. Se debe disminuir el consumo de alimentos ricos en purinas (vísceras, carnes, pescados azules, marisco…). Las legumbres tienen un contenido moderado en purinas (consumir tan sólo una vez por semana).
Reducir o suprimir las bebidas alcohólicas ya que pueden dar lugar a una crisis aguda de gota (incrementa la producción de ácido úrico)
No excederse en el consumo de grasas, ya que la excreción de suratos por la orina tiende a reducirse y puede favorecer la formación de cálculos en el riñón.
Aumentar el consumo de hidratos de carbono complejos frente a los sencillos y las grasas. Una dieta rica en cereales, féculas y verduras pobre en purinas, estimula la excreción de uratos.
Beber dos litros y medio de líquidos al día: alimentos y bebidas (agua, infusiones, zumos, gelatina). Elegir alguna bicarbonatada para alcalinizar la orina, sobre todo si se toman fármacos uricosúricos (que tienden a aumentar la eliminación de ácido por úrico por la orina). Puede administrarse también bicarbonato o citrato.
Recomendaciones
Crisis aguda:
Tomar alimentos que no contienen purinas:
  • Leche y lácteos poco grasos.
  • Huevos: Hasta 5 semanales si no existe hipercolesterolemia.
  • Cereales, pastas alimenticias, patatas.
  • Frutas y verduras excepto las ricas en purinas.
  • Moderar el consumo de azúcar, miel, mermeladas, etc.
Etapa de remisión tras crisis aguda:
Llevar a cabo una alimentación variada y equilibrada, para asegurar que no se produzca ningún déficit, especialmente durante los primeros años de vida, de todos aquellos nutrientes que participan en la composición de huesos y dientes.

Si la persona tiene sobrepeso u obesidad, programar una dieta más equilibrada y ajustada en calorías hasta lograr el peso adecuado.

Consumir gran variedad de alimentos de acuerdo con el plan dietético aconsejado.

Preferir los lácteos descremados para reducir la energía y el margen de grasa de la dieta.

Evitar la ingesta de alcohol. Sólo aporta calorías vacías y aumenta la producción de ácido úrico y triglicéridos en sangre. (Aproximadamente un 75% de las personas con gota padecen hipertrigliceridemia).

Está permitido el consumo de café, té, cacao y chocolate. Estos alimentos contienen metilxantinasas, así como cafeína o teína, con semejanza química a las purinas, pero que no se transforman en ácido úrico.

Tomar suficiente cantidad de líquidos, para prevenir la litiasis, especialmente si existen antecedentes de cálculos o se utilizan medicamentos uricosúricos. Al alcalinizar la orina aumenta la solubilidad del ácido úrico (aguas bicarbonatadas).

Excluir las vísceras y despojos, pescado azul, extractos y caldos de carne, salsas de carne, marisco y verduras ricas en purinas.
Reducir la frecuencia de consumo o la ración de:
- Carnes, aves, pescado blanco y derivados (80-100 gramos).

Legumbres, sobre todo lentejas, habas y guisantes secos. Contienen una cantidad moderada de purinas. No es necesario suprimirlas por completo, ya que su consumo es bajo.

La cantidad de aceite viene dada en función del margen de grasa de la dieta. Siempre que sea posible, emplear el aceite y la margarina vegetal como aliño en crudo, mejor tras el cocinado, para controlar la cantidad.

Preferir alimentos jugosos y poco grasos. Utilizar salsas y guarniciones bajas en grasa: a base de hortalizas, salsas con mínima cantidad de ingredientes grasos (evitar las ricas en nata, quesos grasos, aceites y mantequilla).
¿Cómo cocinar y condimentar?
Preferir las técnicas culinarias que menos grasa aportan a los alimentos: al agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogado, plancha, horno y papillote.

Puede emplearse la fritura para tortillas, revuelto y croquetas, a la temperatura adecuada para absorber mínima cantidad de aceite.

Evitar en etapa de remisión tras un ataque agudo los fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados.
Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:
  • Ácidos: Vinagre y limón.
  • Aliáceos: Ajo, cebolla, cebolleta, cebollino, chalota, puerro, según tolerancia.
  • Hierbas aromáticas: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana.
  • Evitar las especias fuertes, pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón y guindilla.
  • El vinagre y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.
  • En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas (el alcohol se evapora durante la cocción).
El estado natural del hombre es la alegría. Lo que pasa es que vivimos quejándonos por todo lo malo, en vez de dar gracias por todo lo que tenemos y esto nos pone triste. Cada vez que pienses en quejarte, busca algo por lo cual dar gracias a Dios. Acostúmbrate a decir por todo:
"Gracias"

    Alimentos Aconsejados
    Leche y lácteos: Leche y yogur desnatados, queso fresco y requesón, quesos especiales con porcentaje de grasa modificada estilo "manchego" y quesos blancos desnatados.
    Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Limitar la cantidad de consumo de estos alimentos a 80-100 gramos la ración; pollo sin piel y carnes con poca grasa, pescado blanco y huevos.
    Cereales, patatas: Patatas (fécula), arroz, pastas alimenticias y otros cereales.
    Legumbres: Pueden tomarse una vez por semana. Se recomienda combinar con patata o arroz y verduras bajas en purinas y no incluir ingredientes de origen animal ni demasiadas grasas.
    Verduras y hortalizas: Crudas, cocidas y en puré, salvo las flatulentas y las ricas en purinas.
    Frutas: Frescas a ser posible con piel y bien lavadas, batidas, cocidas y al horno, salvo las indicadas en "alimentos limitados".
    Bebidas: Agua bicarbonatada, infusiones, zumos naturales y licuados de frutas.
    Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla, margarinas vegetales, mejor en crudo.
    Alimentos Permitidos (Consumo moderado y ocasional)
    Leche y lácteos: Cuajada, arroz con leche, natillas y flan, batidos lácteos.
    Carnes semigrasas: jamón serrano sin el tocino y fiambre de pollo.
    Bebidas: Zumos comerciales sin azucarar, café, descafeinado, leche con malta o achicoria, bebidas sin gas.
    Otros productos: Mayonesa extra light y bechamel (mejor con leche desnatada y un poco de aceite de oliva), sorbetes, gelatina de frutas, repostería suave (bollo suizo, bizcocho desayuno, galletas, magdalenas etc.).

    Alimentos Limitados
    (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades)
    Leche y lácteos: Limitar los más grasos y los que están enriquecidos con nata o que llevan nata.
    Carnes grasas, productos de charcutería y vísceras, pescados azules, marisco, conservas, salazones y ahumados.
    Cereales: Galletería, pastelería y bollería rellenas.
    Verduras ricas en purinas: Espinacas, espárragos, setas y champiñones, puerros, coliflor, rábanos.
    Frutas: Fruta en almíbar, frutas secas, frutas confitadas y escarchadas.
    Bebidas: Caldos de carne o pescado o de extractos (cubitos para sopas), zumos azucarados, bebidas refrescantes y bebidas alcohólicas.
    Grasas: Nata, manteca, tocino y sebos, mayonesa y bechamel normales.
    Otros productos: Chocolate y derivados por su contenido graso.

    2 comentarios:

    1. HE SEGUIDO TODOS LOS CONSEJOS DE ESTA WEB Y A MI. ME VA BIEN.SALUDOS

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    2. HE SEGUIDO TODOS LOS CONSEJOS DE ESTA WEB Y A MI. ME VA BIEN.SALUDOS

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